Texto de Jerónimo Chemes
Fotos de Orly Cristófalo y J.C.

Tuve la responsabilidad de probar “una chata que la gente se puede comprar, porque llega a ese precio”. Un vehículo que para muchos puede convertirse en su “primera pick-up”. De ahí el enorme interés que genera la nueva Fiat Strada que se lanzó la semana pasada en la Argentina (ver equipamiento y precios).

Hasta hace unos años, una pick-up accesible era sinónimo de algo rústico. Les ponían unos adornos para que parecieran menos “base”, pero no traían ninguna seguridad ni calidad de terminación. Las pick-up medianas hoy son naves espaciales (las full-size siempre lo fueron). Aparecieron las pick-ups compactas: la Fiat Toro es buena y la Renault Duster Oroch es más rústica, pero igual vende.

En este contexto, el segmento de las pick-ups chicas parecía olvidado. Las Fiat Strada, Volkswagen Saveiro y Chevrolet Montana estuvieron años sin un recambio generacional.

Son productos que apuntan a quienes juntan peso a peso para llegar a su primera “chatita”. Esa gente no está sobrada de dinero y necesita lo siguiente: que gaste poco, que sea fácil de mantener, que sea confiable hasta la médula, que tenga lo necesario para viajar cómodo, que sea segura y que tenga caja para llevar cosas. Veamos si lo logra.

Manejé una semana la nueva Strada 1.3 Volcano. Tiene un precio de lista de 1.391.800 pesos. La crítica completa se reproduce a continuación.

POR FUERA

Básicamente, Fiat tomó un Mobi y le puso un “estante” atrás. En general, estos inventos salen horribles en términos estéticos (Chevrolet Montana basada en el Agile, Peugeot Hoggar basada en el 207 Compact) pero acá señores me pongo de pie y aplaudo a FCA. Todos, absolutamente todos -tanto los que saben de autos como los que no les importa nada- la ven y dicen: “Toro”. Los más sabihondos, luego de observarla bien, le terminan diciendo: “Mini Toro”. Fiat lo hizo perfecto: sobre la base de un vehículo básico como el Mobi creó un diseño que remite a una pick-up mucho más cara. La Strada Volcano no es una pick-up que luzca “pobre” o “injertada”. Y la pegaron a su hermana mayor, la Toro, cosa que el comprador pueda mostrar “progreso”. Brillante.

De trompa es agresiva y el detalle de la bandera italiana es cool. Las tiras de led de las ópticas le quedan perfecto. La parrilla dice “Fiat”, bien grandote (para “sentirse un poco Ram”) y reforzar su identidad. Tiene antinieblas abajo. De trompa, está buenísima.

El lateral es básicamente un Mobi, hasta el parante trasero, donde le metieron una caja de carga. En la unión del guardabarro delantero y la puerta hay una “fake ventilation”, como si el pequeño 1.3 necesitara succionar más aire. El techo tiene barras portaequipaje y bajan uniéndose a la barra de San Antonio. La gran ventaja sobre la anterior Strada: ahora tiene cuatro puertas.

De atrás, el portón es muy alto. Tiene cámara y sensores en el paragolpes. No hay escalón, porque no lo necesita: subir a la caja es un placer, sin esfuerzo. La cajita de carga es excelente, anoten: muy profunda, toda revestida de serie con cobertor de plástico, trae lona marítima, tiene cuatro ganchos de amarre bien abajo y cuatro ganchos secundarios (en plástico) sobre la parte de arriba del guardabarros. Es decir: tiene de serie todo lo que tenés que pagar extra en pick-ups mucho más caras.

A diferencia de la Toro, el portón de la caja de carga abre como corresponde: para abajo. Fiat declara que el portón soporta 400 kilos de peso apoyados. Pero atención con el portón: cuando está abierto, la mueca que copia la forma de la óptica es filosa y raspa: si te la llevás puesta te puede cortar. Me pasó a mí, a una persona más y a mi hijo. O somos tres giles o hay que revisar eso. Debería llevar un pequeño burletito de goma.

La caja de carga, al ser profunda, acepta mucho volumen. Pude acomodar tres bicicletas. Teniendo en cuenta que es las chatas más pequeñas de la industria, la caja es excelente. Por si fuera poco: tiene luz e ilumina muy bien.

Por abajo, está mejor armada que arriba. La robustez de la vieja Strada está presente. Las parrillas de suspensión delanteras están sobredimensionadas y las rótulas vienen clavadas, pero ya sabemos que se pueden igual comprar por separado y cambiar, no es necesario cambiar la parrilla completa.

Tiene protector de radiador y cárter de serie, de buen grosor. El eje trasero (bien grueso) tiene dos brutos topes de goma y la hoja del elástico es gruesa: está preparada para más kilos de lo que declara, me parece. Lo único que quedó mal fue la rueda de auxilio, que sobresale demasiado hacia abajo y parece que se está cayendo. Entiendo que no había otro lugar, pero queda feo. Lo bueno es que tiene el mismo tamaño que las cuatro ruedas titulares, no como la Toro, que tiene un auxilio de uso temporario. Veredicto: El diseño es subjetivo, pero en este caso me parece extraordinario. Dan ganas de comprarla. Entra por los ojos de una. No luce “pobre” y abajo está bien armada.

POR DENTRO

La buena noticia es que ahora la Strada tiene cinco plazas y la accesibilidad es con cuatro puertas. La mala es que sigue siendo un Mobi y eso se nota en el asiento de atrás. Al ser un monocasco chico, no cuesta subir: no es necesario trepar. Adelante, es chiquita pero muy cómoda. Las butacas son muy buenas, parecen de segmento superior. La posición de manejo es buena, no cansa y uno viaja cómodo.

Todo es chiquito, pero está bien resuelto. Te sentás y todo está cerca. El tablero es pequeño y tiene tres agujas: velocímetro (se ve poco), cuentavueltas y combustible. Después, tiene una pantalla en el medio como sobresalida hacia adelante, del tamaño de un celular, que tiene mucha info y dentro de esa info incluye la temperatura del motor. La pantalla central es excelente: táctil, rapídisima y conecta Apple CarPlay por cable y Android Auto por wifi, sin cable. Es mejor de lo que tiene la Toro.

En los posavasos no entran vasos medianos de McDonalds, pero sí caben las botellitas flacas de agua.

Entre medio de los respaldos hay un segundo USB que no recomiendo usar si atrás viaja alguien: hay tan poco espacio que -sin querer- lo va a patear. Las alfombras son de buena calidad. En el techo, una sola luz delante de calidad dudosa y que no ilumina mucho.

El volante tiene mandos de radio, teléfono, control por voz (anda más o menos) y de la pantalla del tablero. Atrás está bien terminada y tiene tres cinturones, pero la verdad es que no caben cinco adultos de ninguna manera, a menos que sean muy muy pequeños y flacos. Dos adultos, sí: pero con las piernas abiertas, porque si no las rodillas se las clavás al conductor. Tres niños hasta 13 años caben perfecto. El espacio no sobra, pero podés viajar a la Costa (si parás a estirarte en Dolores).

Todo el habitáculo es acorde a lo esperado y sobre todo sorprende por la calidad de construcción. No hay detalles de lujo, los materiales son duros, pero de buena calidad, muy superior a los Fiat de antes. Realmente parece otro segmento, pero sin tener estridencias. Veredicto: Bueno (calidad muy bueno)

SEGURIDAD

Esta Strada Volcano tiene cosas increíble, como faros delanteros de leds (para diurnas, altas y bajas), que iluminan de una manera impresionante de noche. Más sorpresas: dirección con asistencia eléctrica.

Además, por primera vez en la historia en Argentina, una pick-up chica viene de serie con control de estabilidad (ESP) y cuatro airbags (excepto en la Cabina Plus, que tiene dos). Es un gran salto en seguridad.

Después, podemos criticarle que no tenga sensores de estacionamiento delanteros, pero bueno: es una Strada. Si no podés estacionarla, comprate una bici. Veredicto: Muy bueno en equipo y extraordinario en seguridad (las luces, ovación de pié, gritos, aplausos y confetti).

MOTOR y TRANSMISIÓN

Hay dudas lógicas porque el motor es más chico y menos potente que la anterior Strada con el 1.6 16v de 115 cv. Manejé bastante ese motor, andaba fuerte especialmente después de las 4000 rpm como todo multivalvular (leer crítica) y la realidad es que usándola picante gastaba mucho.

Hoy tiene un pequeño 1.3 de 99 cv y 127 Nm de torque a 4000 vueltas. Si mirás estos números fríos pensás que no se va a mover, pero el secreto es que la nueva Strada pesa solo 1.172 kilos. Yo soy amante del rightsizing y detesto el downsizing.

Este caso es un ejemplo claro de rightsizing. El 1.3 es justo lo que necesita la Strada. Es muy ágil, no tiene baches, las relaciones de caja están elegidas perfectas y podés doblar una esquina en tercera despacito, sin corcovear. El motor es liviano, chico y sobre todo sencillo: distribución por cadena, embrague común, sin turbo ni aditamentos molestos. Un 1.3 recontra probado, simple, “picantito”, irrompible, elástico, confiable hasta la médula y sobre todo muy barato de mantener.

Les paso los números: Acelera en 12.7 segundos (largándola a 3.400 rpm) y zapatea mucho, al punto que en segunda también chillan las gomas. A fondo, 165 km/h a 5.600 rpm. Estas cifras no son para enloquecer a nadie, pero esto es una Strada: una pick up chica, que no está pensada para correr ni para andar tirando cambios. Si necesitas más, andá a la Toro.

Los consumos son increíbles si la usas tranquilo: 7.8 l/100 kilómetros en uso mixto. 8.6 l/100 en ciudad con tránsito pesado. A 120 km/h en ruta y a 3.900 rpm en quinta, 8.0 l/100. Y estamos hablando de nafta super, no necesita premium. Como verán, el costo operativo es bajísimo. Se le puede poner GNC, pero vas a perder la garantía oficial de Fiat.

Más allá de los fríos números, es impresionante la agilidad en ciudad. Realmente comulga la potencia con el peso y las relaciones de caja de una manera muy buena y el resultado es una chatita ágil, de bajo consumo y buenas reacciones.

En ruta, la quinta es para ahorrar. No esperes recuperaciones picantes porque el poco torque la hacen flaquear. Pero tiene un secreto: la cuarta es demoledora. En cuarta, pisala a fondo y va bien adentro de la zona roja hasta 6.400 rpm (cambiá a 6.000 vueltas clavado que acelera con toda energía). Salís a pasar un camión, mandá cuarta y pata abajo, que va sin problemas. Lo mejor es crucerear a 110: no gasta nada, va relajada y serena. No es una chata para correr, es una chata para pasear sin apuro. Y eso lo hace perfecto.

Sí, el motor es más chico, pero es mucho mejor que el 1.6, que “abajo” no tenía nada. Este tiene mucha mejor manejabilidad. Es un motor menos potente, pero es más ágil y no perdió tanta velocidad final. No necesita más. Veredicto: Muy bueno, pero perdió la opción turbodiesel.

COMPORTAMIENTO

El andar en general es durito (no duro ni incómodo), porque tiene suspensión trasera con elásticos (uno de cada lado). Es y se siente robusta. En ciudad, es un placer. Liviana, ágil y con dirección eléctrica. Un karting. Cabe en cualquier recoveco, es una cabra que va para todos lados con alegría. La dinámica en ciudad es espectacular. Ir al súper, al colegio, a McDonald´s es hacerlo en auto (con caja). Espectacular la maniobrabilidad. Si estás “apuradito” cabe en cualquier hueco de tránsito.

Estacionarla es otro placer. De nuevo, liviana, ágil, dirección eléctrica y además cámara a color y sensores traseros. Listo: en dos maniobras entra en una baldoza.

En ruta hasta 120 va perfecto (y no gasta nada), de ahí en más es medio “saltarina” y copia bastante, a fondo hay que manejarla porque es nerviosa y si no tuviera ESP sería peligroso. Si querés ir a 165 a todos lados, comprate la toro y pagá las multas.

En la tierra, el andar es espectacular. Al ser liviana y robusta, encará con confianza que hay fierros para bancar el topetazo. No es una mediana, pero transmite mejor sensación en el castigo que la Toro. El poco peso la hace ágil, si hay un salto aterriza liviana y banca los pozos con soltura.

En el poco barro que hubo es una sorpresa. Por favor tener en cuenta que esto no es un vehículo off road, es una entrada de gama. El tema del sistema E-Locker (que no es Locker) se explicó acá.

En el barro manéjenla como un Renault 12. Tracción delantera, buen despeje, poco peso y encima dirección eléctrica. No es una pick-up mediana 4×4, pero la prefiero así antes que la Toro y su electrónica. De hecho, me arriesgo a decir que a la Toro en el barro, la Strada le sigue el paso si el que maneja es ducho. Y en la arena (obvio, no la pude llevar) me arriesgaría a bajarle las gomas a 12, sacarle la electrónica y apuesto que sobre el plano iría bien.

El poco peso compensa muchas cosas en el barro. De hecho, siendo la otra punta, es más fácil de llevar que la Ram 2500 que tiene de todo y es 4×4 pero pesa lo mismo que Groenlandia y tenés que ser experto, porque se hunde sin remedio el tren delantero por el poco despeje.

Otra ventaja: si la Strada se encaja, es tan liviana que sale al toque. Pero ojo que no trae ningún gancho de rescate ni adelante ni atrás y si la enganchás mal vas a romper todo. Esto que me parece inaceptable en una mediana, se lo perdono a la Strada (porque es 4×2).

Ahora vamos con el tema del E-Locker. La Strada vieja se hizo cuando no estaba la Toro, por eso, para darle más capacidad Off Road, le pusieron el sistema Locker mecánico. Este sistema es excelente y puso la vara muy alta. Y sobre todo le daba a los Fiat que lo traían una capacidad de paso incluso superior a varios 4×4 light. Es un sistema mecánico que se activaba por botón y cuando una rueda perdía tracción, al estar trabado el diferencial, la otra recibía sin dudar el 50% de la fuerza y ambas tiraban juntas.

Hoy está la Toro, que ofrece un sistema 4×4 integral sin reductora. Y la Toro también tiene otro error de comunicación porque dice tener “Low” (baja) y lo que trae es una primera corta, que no es baja ni cerca. Entonces promete algo que no puede cumplir. Esto no quiere decir que no sirva, pero no tiene “Low” (baja).

Con la Strada pasa lo mismo. Lo que tiene (gracias a Dios) es ESP, que obvio incluye control de tracción, que además tiene un seteo para “off road” que tocando la tecla que modifica el ABS con menos pulsos, entre otras cosas. El problema es que Fiat lo llama E-Locker para “pegarlo” al anterior, que en efecto era algo mecánico adentro del diferencial. Fiat define en su catálogo al E-Locker como un “bloqueo electrónico de diferencial” y este sistema no es ni cerca como el anterior.

El E-Locker es el típico sistema que actúa con los sensores del ABS que -si detectan pérdida en una rueda- la frenan y envían potencia a la que tiene adherencia. Todo muy lindo, pero en la práctica, en esta y todas las que lo usan en el barro, no sirve para nada. Entonces uno piensa que mantiene el maravilloso Locker viejo y en el primer pozo te quedás encajado.

Si se hubiese llamado “Modo Off Road” o “Modo Ari Vatanen” nadie hubiera dicho nada. El problema es que dice “Locker” y se lo asocia con el anterior. Igual que con la “Low” de la Toro.

Esto de ninguna manera implica que la Strada no sirva en el barro. Todo lo contrario: es gaucha y liviana. Solo que se debe manejar como antes, como cualquier tracción delantera: Huevo, muñeca y pata a fondo. Solo recordá que no es una pick-up mediana 4×4.

Para terminar, celebro que tenga ESP que incluye control de tracción. Prefiero eso mil veces antes que el Locker mecánico, porque me cuida todos los días y el Locker lo usás muy de vez en cuando.

CONCLUSIÓN

Fiat puso la vara altísima en el segmento de las pick-ups chicas. La nueva Strada trae buena terminación, buena seguridad, buena calidad, diseño, mínimo mantenimiento y buen equipo. Pasa por todos lados y tiene poco para mejorar.

Antes, cuando comprabas una pick-up chica, esperabas poco. Hoy podés esperar mucho porque Fiat entrega un producto excelente a un precio accesible. Si buscás tu primera chata, no lo pienses más: es esta. Te va a enamorar y cuando la cambies vas a mirar con cariño a las medianas.

Fiat disrumpe el segmento y Toyota, Ford, VW, Nissan y Chevrolet le tienen que agradecer. Mucha gente dejará sus autos y SUVs para tener su primera chata. Y, cuando vean que son prácticas, más adelante comprarán sin miedo una mediana. La Strada es hoy al segmento de las pick-ups lo que la EcoSport fue al segmento de SUVs.

J.Ch.

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Archivo para descargar: Ficha técnica Fiat Strada (2020)

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La nueva Fiat Strada se lanzó a la venta en la Argentina la semana pasada. Ver equipamiento y precios.

Probamos una semana la versión tope de gama: 1.3 Volcano, de 1.39 millones de pesos.

Ahora la Strada tiene cuatro puertas y le dicen “Mini Toro”.

Aunque, en realidad, es más bien una Mobi Pick-up.

Heredó muchísimas piezas del Fiat más chico. Las plazas traseras son límitadas, pero ahora están homologadas para tres pasajeros (antes, dos).

El tablero es chiquito, pero bastante completo.

El sistema multimedia es excelente.

Caja de carga con luz, un lujo.

La caja es profunda. Está homologada para 650 kilos.

Ojo con los bordes de la tapa de la caja. Son filosos. Merecerían un burlete.

Sirve para las compras.

Sirve para el trabajo y también para el fin de semana.

Buenos ganchos para amarrar la carga.

La rueda de auxilio es igual a las cuatro titulares (en tu cara, Toro), aunque queda bastante expuesta a la vista.

Bien protegida en las partes bajas. Se ve y se siente robusta.

El motor 1.3 mueve sin problemas a una pick-up muy liviana.

Parrilla con emblema de Fiat bien grande y banderita italiana (así serán todos los próximos Fiat).

La nueva Strada marca un antes y un después en el segmento de las pick-ups chicas.

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