Texto de Carlos Sueldo
@CharlySuelto

Cinco de las diez terminales automotrices radicadas en la Argentina producen pick-ups: Ford (Ranger), Nissan (Frontier), Renault (Alaskan), Toyota (Hilux) y Volkswagen (Amarok).  Y otras tres complementan su gama con modelos fabricados regionalmente: Chevrolet (S-10 y Montana brasileñas), Fiat (Strada y Toro brasileñas) y Peugeot (la inminente Landtrek uruguaya). En ese contexto, la industria automotriz argentina sabe que su viabilidad en el largo plazo depende de su consolidación como “Polo Productivo de Pick-ups”.

Por eso, no es novedad que cualquier análisis actual y futuro del sector parta de esa premisa. La especialización en pick-ups -como estrategia consensuada entre fabricantes, proveedores, sindicatos y gobiernos- es un objetivo clave que tiene como meta ideal “configurar a la región Mercosur como tercer polo de producción en el mundo”.

En ello coincidieron sin fisuras representantes de los dos primeros grupos que el jueves pasado participaron del congreso virtual Automechanika Conecta, organizado por Messe Frankfurt, licenciatario de la feria del sector automotor que se realiza cada dos años.

“Es importante tener en claro qué se quiere hacer con las pickups, y saber qué complementar con proveedores de Brasil, ya que eso es necesariamente lo que le da sustentabilidad a cualquier proyecto”, abrió el panorama Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina quien participó en su condición de presidente de Adefa.

“Los gobiernos de Argentina y Brasil deberían apoyar la consolidación de este polo de fabricación en la región”, agregó. Dijo que es necesario analizar seriamente la cadena de valor: ver en qué hay que invertir y ver en qué lugar el gobierno tiene que ceder, “probablemente en algún costo impositivo”.

En ese primer panel virtual moderado por el CEO de Messe Frankfurt, Fernando Gorbarán, participaban Raúl Amil, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (Afac) y Dan Ioschpe, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes Brasileros de Autopartes (Sindipeças).

En coincidencia con ellos, Herrero puso sobre relieve al sector autopartista en esa estrategia: “No se puede hacer solamente un proyecto de ensamblaje. Tiene que ser integral, favoreciendo la producción de manera competitiva y en escala de las autopartes, que a la larga hacen viable ese proyecto”, remarcó.

“Hoy es imposible que algo tenga 100% de contenido local, pero yo creo que es posible que nuestras pickups alcancen un nivel de integración de hasta 60% regional si trabajamos en eso y pedimos apoyo de los Gobiernos”, aseguró.

A su turno, Amil puntualizó en el concepto de Especialización Complementaria como “el único camino para la industria automotriz argentina para ser competitiva. Ello es lo que en definitiva trae escala e inversiones”.

Coincidió además en el reclamo de “estímulos específicos” para la radicación de determinado tipo de inversiones. “Ya tenemos un hub de pickups, pero no podemos descuidarnos y dar todo por sentado, sino que hay mucho por hacer en cuanto a la radicación de inversiones para tener un mayor contenido regional”.

Postpandemia

La situación del sector por la pandemia mundial de Covid-19 obligó a introducir nuevas variables al análisis: “En Brasil tuvimos que llegar a un acuerdo con trabajadores, gobierno y el sector financiero para tener mayor flexibilidad en este segundo semestre de 2020”, describió Dan Ioschpe.

Pero pasado esto, “creo que la demanda del sector es horizontal: tenemos que disminuir nuestros costos para poder integrarnos más rápido y rever esa falta de competitividad que tenemos en comparación con otras partes del mundo”.

En ese sentido, los fabricantes creen que será vital tener “una mayor previsibilidad” y que los gobiernos de ambos defiendan al sector como “estratégico”, tanto desde el punto de vista regulatorio y tecnológico, como impositivo.

C.S.



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