El Grupo PSA Argentina difundió ayer las listas de precios para enero de sus marcas Citroën y Peugeot. Y, en las tablas, llama la atención una curiosidad: hay 12 productos distintos con el mismo precio de lista. Todos cotizan en 2.17 millones de pesos.

El fenómeno abarca a modelos disímiles que van desde las versiones más caras del nuevo Peugeot 208 nacional, hasta los veteranos 308 y 408, pasando por la 2008 brasileña y los Citroën C4 Cactus y C4 Lounge.

Se trata de una nueva distorsión causada por los impuestos internos, que desde diciembre pasado tiene nuevas bases imponibles (ver decreto).

La primera escala del llamado “impuesto al lujo” impacta a los modelos con precios netos (sin otros impuestos o comisiones de concesionarios) de 1.580.935 pesos. En la práctica, afecta a los modelos que se venden con precios de lista al público entre 2.15 millones y 2.25 millones de pesos.

El caso del Grupo PSA no es aislado.

GM Argentina, por ejemplo, logró estirar ese tope antes del impuesto hasta 2.31 millones de pesos. Ese es el precio de lista que tienen los Cruze Premier nacionales en enero. Toyota, en cambio, consigue llegar sin impuestos hasta un valor de lista de 2.38 millones de pesos, con el Corolla XEi Hybrid. La versión SEG, en cambio, ya tributa ese gravamen y por eso su valor salta a 2.82 millones.

La misma distorsión se produce en la gama de los VW Polo y Virtus: hay un salto de 1.97 millones a 2.87 millones entre las versiones 1.6 MSi Highline y 1.4 TSi GTS (tributa impuestos internos). Algo similar ocurre con la VW T-Cross: la Comfortline Tiptronic tiene un valor oficial de 2.17 millones, mientras que la Highline Tiptronic trepa a 2.95 millones, al no poder evitar el impuestazo.

Para esquivar este tributo, Ford también decidió “topear” el precio de las versiones más caras de la EcoSport: las Titanium y Storm tienen el mismo valor de lista, clavado en 2.25 millones de pesos.

Una situación parecida se aprecia en las listas de Jeep: el Renegade Longitude está al límite de comenzar a tributar impuestos internos, con un valor publicado de 2.18 millones de pesos. El Renageda Trailhawk, en cambio, paga la primera escala y salta a 3.81 millones.

Más ejemplos: Honda está vendiendo las últimas unidades de la HR-V fabricadas en la Argentina (leer obituario). Las LX y EX tienen valores publicados entre 2.3 millones y 2.5 millones. La EXL, en cambio, salta a 3.19 millones. Las tres versiones tienen exactamente la misma mecánica, con apenas algunas diferencias de equipamiento. Las LX y EX están por debajo de la primera escala, mientras que la EXL ya tributa impuestos internos.

Sin embargo, para el consumidor que hoy busca un 0km, lo más frustrante ocurre a la hora de intentar buscar en el mercado alguno de estos autos “topeados” al precio de lista que publican las marcas: prácticamente no existen. Ocurre que, en la práctica, los concesionarios cobran importantes sobreprecios para las unidades de esos modelos que tienen en stock, tal como viene informando Autoblog desde agosto (ver cómo denunciarlos).

Esto sucede porque las automotrices decidieron dar vía libre a sus concesionarios para que fijen sus propios precios de venta, en un juego donde los dealers intentan defender las pocas unidades que tienen en stock, sabiendo que siempre surgen consumidores dispuestos a convalidar esos sobreprecios: “¿Quién da más?”

Los impuestos internos para los autos surgieron con el propósito de cobrar un tributo extra a los compradores de vehículos de lujo. En la práctica, hoy afecta a cada vez más autos de gama media y baja, al mismo tiempo que distorsionan el mercado. Es un tributo que convirtió a las listas de precios en simples declaraciones de buenas intenciones.

C.C.



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