Desde esta semana, el Gobierno se reunirá con los representantes de las empresas automotrices de la Argentina. El objetivo es buscarle una salida a las trabas a la importación, que desde hace dos meses bloquearon el ingreso de nuevos autos al país.

Debido a la falta de dólares, el plan del Gobierno es establecer una serie de cupos para el ingreso de vehículos (y así intentar controlar la salida de divisas). Habrá dos grupos de empresas: las terminales automotrices con fábricas en el país deberán presentar proyecciones de inversión, producción e integración de piezas locales para conseguir el permiso para importar autos.

Los importadores sin fábricas, en cambio, recibirán un cupo fijo, que se calculará en función de las ventas que registraron en los últimos años.

Este plan es muy similar a uno que ya se implementó en el pasado. Durante el final del segundo gobierno de Cristina Kirchner se instrumentó un programa similar de cupos. El mecanismo no logró frenar la fuga de divisas y generó una gran distorsión en el mercado automotor: sobreprecios por falta de stock de autos importados y sobreprecios en los autos nacionales, ante la desaparición de la competencia de los modelos importados.

El diario Ámbito Financiero lo explica con más detalles en estas dos notas publicadas hoy.

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Nota del diario Ámbito Financiero
Por la falta de dólares pondrán cupos para la importación de autos

Por Horacio Alonso

Desde mañana el Gobierno comenzará a convocar a fabricantes e importadores de autos por separado, para analizar, marca por marca, las proyecciones de ventas, producción y exportaciones con el propósito de tener una proyección de la demanda y generación de dólares que tendrá el sector hasta fin de año.

Esta serie de reuniones fueron programadas durante los encuentros que el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Industria, Ariel Schale, tuvieron con ADEFA y CIDOA -la cámara que agrupa a las distintas empresas- en las dos últimas semanas.

El plan oficial es comenzar a autorizar importaciones en base a un sistema administrado que tenga en cuenta distintas variables. En la práctica funcionará como cupos para el ingreso de vehículos y de esa manera dar previsibilidad a cada empresa, aunque no se utilizará esa denominación porque no sería aceptada por la Organización Mundial del Comercio. En el caso de las terminales, se determinará por niveles de inversión, participación de mercado, integración de piezas y balanza comercial. Las empresas que requieran un volumen mayor de autos, deberán presentar un plan para mejorar algunas de esas variables.

En el caso de las marcas importadas no radicadas en el país, tendrán una cantidad determinada de unidades para ingresar que dependerá de niveles históricos de participación. En total, este segmento del mercado representa alrededor de 3%. “Habrá una cantidad de autos permitidos para importar por mes y que saldrá del análisis de distintos factores”, explicó una fuente que participó de esas reuniones.

Por este motivo, el Gobierno le pidió a cada empresa los planes de importación que tienen hasta fin de año y, en el caso de las terminales, la producción que prevén para asegurar la importación de autopartes. También deberán presentar un estimado del volumen de exportaciones que proyectan para los próximos meses. Lo que quiere saber es cuántos dólares demandara el sector hasta fin de año para saber cuántos autos se podrán importar.

La falta de dólares es un problema que complica a este sector ya que más del 70% de los 0 km que se venden en el mercado son importados. Tal como se publicó Ámbito, la restricción de divisas viene complicando a las empresas. Está claro que, con este panorama, los distribuidores de marcas importadas son los más complicados. Distinta es la situación de los fabricantes aunque sean, en la práctica, los que más importan. Al tener una radicación industrial, cuenta con la ventaja de producir en el país y exportar, algo que justifica más el acceso de dólares. El problema es que, salvo excepciones, las terminales son deficitarias. Además de importar autos, los que producen localmente tienen mayoría de piezas que llegan del exterior, lo que agrava el desequilibrio. Ese es el motivo de las restricciones a las importaciones, como una remake de los últimos años del anterior gobierno kirchnerista. En ese caso, se llegó a obligar a las distribuidores oficiales de marcas importadas a exportar cualquier tipo de bienes para poder tener acceso a dólares para importar autos, una medida impulsada por el ex secretario Guillermo Moreno. Tanto fuentes de los importadores como de los fabricantes negaron ayer que, en las reuniones mantenidas, se hubiera planteado volver a ese esquema para reducir el déficit. “Hasta el momento, el Gobierno no propuso ningún tipo de compensación” señalaron desde una terminal. La misma respuesta llegó de fuentes de los importadores.

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Nota del diario Ámbito Financiero
Dólar: aplicarán el Compre Argentino a industria automotriz

Por Andrés Lerner

El dólar volvió a ser el protagonista del fin de semana en la economía. El retroceso de las reservas dejó de ser una preocupación exclusiva del Banco Central. En rigor, en el Ministerio de Desarrollo Productivo aceleran un acuerdo en las últimas horas para eliminar el déficit comercial de entre u$s4 mil millones y 8 mil millones que produce el sector automotor.

Para evitar que el superávit comercial registrado en el primer semestre sea solo una foto de la recesión, en el Gobierno trabajan contra reloj en un plan para sustituir importaciones. En las últimas horas Matías Kulfas alcanzó un acuerdo con el sector automotor para equilibrar su balanza comercial. En esa línea se inscribe una de las herramientas a las que el Gobierno piensa echar mano: según pudo averiguar Ámbito, esta cadena de valor será una de las beneficiadas en el relanzamiento del Compre Argentino.

Como este medio adelantó, la puesta en marcha del Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores (denominado “Compre Argentino”) formará parte de las 60 medidas que anunciará Alberto Fernández. Las autopartistas que consigan reemplazar productos adquiridos en el exterior recibirán créditos con una bonificación de hasta el 12% en la tasa de interés y aportes no reembolsables por hasta $30 millones.

“El objetivo es que importemos y exportemos por el mismo valor”, señaló a este medio un empresario del sector automotor. Al mismo tiempo, recalcó que “será fundamental coordinar el trabajo con los proveedores nacionales y aumentar su participación porque en algunos vehículos la integración nacional ronda el 16%”.

En el Ministerio de Desarrollo Productivo vienen trabajando desde hace algunos meses con el sector bajo la lógica de un acuerdo social. Tanto el sindicato mayoritario (SMATA), como las cámaras de fabricantes y autopartistas (ADEFA y AFAC), forman parte de la mesa de diálogo.

En esas discusiones se definió también que se enfocará la producción en vehículos de mayor valor. Para compensar el déficit en la cantidad de unidades intercambiadas apuestan a la fabricación de camionetas. “Tenemos que especializarnos en algo; si logramos hacerlo y conseguimos una buena escala, podemos ser competitivos para todos los mercados de Latinoamérica”, confirmó el Presidente de ADEFA, Daniel Herrero.

En este sentido, la Cancillería Argentina busca potenciar las exportaciones automotrices a Centroamérica. La semana pasada los embajadores argentinos en la región se reunieron con representantes locales del sector privado y aceleraron las gestiones comerciales para aumentar las ventas en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

Además las expectativas exportadoras de los industriales nacionales crecieron con la modificación de la proyección económica en Brasil. Tanto fuentes oficiales como privadas visualizan ahora un rebote del consumo rápido en el principal destino de los autos argentinos.

Otro de las medidas que aumentará la competitividad del sector es la vuelta de los reintegros a las exportaciones industriales que Ámbito anticipó. ”Hay un desfase, Macri eliminó el mecanismo que incentivaba a generar valor y dejó reintegros bien bajos”, reconoció ayer Matías Kulfas. Los empresarios del sector discuten aún la letra chica y solicitaron un sistema incremental, que a medida que aumenten las exportaciones les reduzca carga impositiva para estimular nuevos mercados y mayores volúmenes.



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